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La aproximación bioclimática
La
eficiencia térmica, lumínica y energética de los edificios es una de
las preocupaciones centrales en nuestro quehacer. Permanentemente
tratamos de diseñar edificios con el máximo nivel de confort y el
mínimo uso de energías no renovables. Para ello ponemos en práctica
estrategias relacionadas con la implantación del edificio, la
configuración espacial, la orientación, la disposición de vanos y la
selección de materiales y sistemas constructivos, entre otros
aspectos.
Un
apoyo fundamental en esta tarea es el uso de herramientas avanzadas
de cálculo y simulación, como el software DesignBuilder.
Estas herramientas nos dan mayor certidumbre sobre el impacto real
de las estrategias asumidas y nos permiten predecir con más
precisión el desempeño del edificio ante situaciones climáticas
reales, así como el ahorro energético en el mediano y largo plazo.
Entre los beneficios que nuestros clientes obtienen con este enfoque
se encuentran los siguientes:
· Mayores niveles de confort térmico al interior del edificio durante
todo el año, reduciendo o eliminando el uso de sistemas de
climatización artificial.
· Mejor aprovechamiento de la iluminación natural en todas las zonas
del edificio, minimizando el uso de la iluminación artificial.
·
Creación de ambientes interiores más saludables, evitando los
choques térmicos y el llamado “síndrome del edificio enfermo”.
· Reducciones significativas en el consumo energético del edificio,
los cuales se traducen en importantes ahorros para el cliente
durante la vida útil del edificio.
La habitabilidad como premisa
En
su libro Cirugía de casas Rodolfo Livingston escribe que la
arquitectura no es sino una cáscara que envuelve nuestras vidas. No
solo creemos en esa afirmación, consideramos que en ella se
encuentra implícita una de las razones de ser más poderosas de la
arquitectura: crear ámbitos para vivir.
En
ese sentido, para nosotros la habitabilidad es una cualidad
fundamental de la arquitectura. Este concepto engloba atributos como
la funcionalidad y el confort, pero va más allá que eso… representa
las oportunidades que un edificio nos brinda para hacer más intensos
y placenteros los actos cotidianos de nuestras vidas.
En
cada uno de los proyectos que desarrollamos asumimos esta premisa,
cuidando aspectos como los siguientes:
· Las
cualidades ambientales de cada uno de los espacios, a partir de la
forma, la proporción, la luz, el color y la textura, las vistas,
entre otros aspectos.
· Las
posibilidades de distribución del mobiliario, tratando de generar
las mejores condiciones de ocupación del espacio.
· Las
relaciones entre los distintos espacios y las alternativas de
recorrido a través de ellos.
· La
oferta de lugares para las más variadas actividades, desde el
trabajo concentrado hasta el ocio y la socialización.
Eficiencia estructural y constructiva
Los
aspectos estructurales y constructivos representan
para nosotros un reto y un estímulo, por lo que son abordados con
rigor desde las etapas iniciales del proyecto. Buscamos sistemas
estructurales claros y ordenados, acordes con los
requerimientos espaciales y funcionales; seleccionamos
cuidadosamente los materiales y sistemas constructivos, tomando en
cuenta su disponibilidad, las características climáticas
del sitio y la relación costo - beneficio; en suma,
tratamos de resolver con cuidado cada detalle constructivo del
edificio.
Nuestro objetivo principal, con esta aproximación rigurosa a los
aspectos estructurales y constructivos, es ofrecer a nuestros
clientes beneficios como los que describimos a continuación:
· Menores tiempos de ejecución y ahorros importantes en los costos de
construcción del edificio.
· Hacer más con menos: más espacios
y mayores niveles de habitabilidad
con menos recursos.
· Una
vida útil del edificio más larga, con menos problemas y
contratiempos durante su operación.
·
Menores costos de mantenimiento del edificio.
La belleza como síntesis
Para nosotros el proyecto arquitectónico es fundamentalmente una
labor de integración y síntesis. Por eso pensamos que la belleza de
un edificio radica en la forma en que sintetiza las respuestas a las
condicionantes y los estímulos relacionados con el uso, la técnica y
el lugar, resolviendo un concepto arquitectónico unitario.
En
ese sentido, más que una meta, la belleza es el resultado de un
proceso integrador: el lenguaje arquitectónico será adecuado en la
medida en que exprese las fuerzas e incluso las contradicciones
internas del edificio.
Tratando de ser congruentes con este concepto, evitamos a toda costa
los enfoques formalistas en nuestros proyectos, así como el uso de
clichés estilísticos. Cada proyecto, a partir de sus condiciones
particulares, nos plantea problemas espaciales y formales
diferentes.
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