|
Fase 1. Estudios preliminares
En
esta fase se recaba, analiza y procesa toda la información
que tendrá incidencia de una u otra forma en el proyecto, incluyendo
aspectos como los siguientes:
· Requerimientos del cliente: necesidades espaciales y funcionales,
aspiraciones y deseos, posibilidades económicas y financieras.
· Características del sitio: entorno natural y construido, clima,
topografía, constitución del suelo, escurrimientos pluviales,
vegetación existente.
· Normatividad: reglamentos y normas oficiales que regulan las
característica de los proyectos arquitectónicos en el sitio.
Conocer a fondo estos aspectos resulta crucial para concretar un
proyecto que cumpla con las expectativas del cliente y que le
permita sacar el máximo provecho de su inversión. Un punto en
ocasiones difícil, por ejemplo, es comprender las verdaderas
necesidades y aspiraciones del cliente, las cales no siempre
resultan obvias. Para ello aplicamos dinámicas particulares
mediante las cuales tratamos de que el cliente cobre conciencia de
ellas.
Fase 2. Esquemas iniciales
Con
base en la interpretación de los datos obtenidos en los estudios
preliminares, en esta fase exploramos diversas alternativas de
solución para el proyecto. Se trata de una etapa de búsqueda
intensa, en la cual se trata de llegar a la solución más adecuada
para cumplir con todos los requerimientos planteados. Se estudia,
por ejemplo, la mejor manera de implantar el edificio en el predio,
los esquemas organizativos más adecuados, las configuraciones
espaciales óptimas, entre muchos otros aspectos.
En
los esquemas iniciales se estudian las alternativas más viables para
lograr un edificio altamente eficiente en términos energéticos. Las
orientaciones, la forma y posición del edificio, y la organización
espacial, son analizadas para lograr el máximo aprovechamiento de
los recursos pasivos, como el sol y el viento. Los materiales y
sistemas constructivos, así como los criterios estructurales
empiezan a definirse, aunque a un nivel preliminar.
En
esta fase el cliente puede ser consultado para conocer su opinión
sobre algunas de las alternativas, y sobre todo para retroalimentar
las necesidades y aspiraciones previamente planteadas. Los productos
suelen ser dibujos esquemáticos y maquetas de estudio.
Fase 3. Anteproyecto
Una
vez definido el esquema adecuado, inicia la fase de anteproyecto. En
esta fase se define con detalle la configuración espacial y formal
del edificio, así como los sistemas estructurales y constructivos.
Se producen diversos dibujos en planta, alzado (fachadas) y sección,
así como maquetas virtuales y estudios de visualización.
Generalmente en la etapa de anteproyecto realizamos los cálculos y
simulaciones energéticas con programas como DesignBuilder,
mediante los cuales medimos la eficiencia térmica y lumínica del
edificio. Con base en los resultados obtenidos llevamos a cabo los
cambios y ajustes pertinentes, siempre buscando el mejor desempeño
posible.
En
realidad la fase de anteproyecto suele dividirse en varias etapas
internas, marcadas por una serie de presentaciones – revisiones con
el cliente. Es decir, se desarrolla un anteproyecto inicial, se
presenta al cliente y se lleva a cabo un proceso de
retroalimentación que permite definir los ajustes necesarios al
proyecto. Una vez realizados los ajustes al proyecto se hace una
nueva presentación, y así sucesivamente hasta llegar al anteproyecto
definitivo.
Fase 4. Proyecto ejecutivo
Solo cuando se cuenta con un anteproyecto definitivo, es decir, que
cumpla con los requerimientos planteados, se inicia
la fase de proyecto ejecutivo. Esta consiste fundamentalmente en el
desarrollo de los planos con toda la información necesaria para la
construcción del edificio, incluyendo dimensiones precisas,
especificaciones de materiales, detalles, entre otros aspectos.
En
la fase de proyecto ejecutivo entran de lleno los especialistas de
apoyo para resolver cuestiones como el calculo estructural, las
instalaciones hidrosanitarias y de gases, los sistemas de
climatización artificial, los costos, entre otras.
Los
planos desarrollados en esta etapa, con un alto contenido técnico,
deben cumplir con todos los requisitos de la normatividad local para
ser aprobados y poder dar inicio a las obras.
Fase 5. Supervisión de obra
Aunque la supervisión de obra forma parte de la etapa de
construcción, en realidad debe ser vista como una extensión del
proyecto. De hecho el cometido fundamental de la supervisión de obra
es vigilar que el proyecto se materialice de manera correcta, así
como definir posibles ajustes o cambios derivados de los imprevistos
de la obra (que nunca faltan, por cierto).
Una
adecuada supervisión de obra es la garantía de que el proyecto se
llevará a cabo de manera satisfactoria, evitando distorsiones o
cambios que lo afecten y que a la larga podrían resultar
perjudiciales, incluso en términos económicos, para cliente.
|