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En ocasiones las estrategias de ventilación cruzada y vertical, descritas anteriormente, no son suficientes para lograr adecuadas tasas de flujo de aire exterior. Esto obedece principalmente a la presencia de vientos demasiado débiles y/o inconstantes. Además, es frecuente que el aire exterior presente condiciones poco favorables en lo que respecta a su temperatura, su humedad relativa e incluso su pureza. Se requiere entonces de estrategias adicionales para que la ventilación pueda realmente ser aprovechada como un medio de enfriamiento pasivo.
En este tópico analizaremos tres recursos adicionales ligados a la ventilación natural: enfriamiento evaporativo, masa térmica interna y radiación solar.
Ventilación + enfriamiento evaporativo (enfriando el aire entrante)
El enfriamiento evaporativo suele ser un excelente recurso para mejorar las condiciones del viento que ingresa a los edificios por medio de los sistemas de ventilación natural. Dicha mejoría se refiere principalmente a la disminución de su temperatura pero, como veremos más adelante, en determinadas circunstancias ofrece beneficios adicionales como la eliminación de impurezas y la humidificación ambiental.
Como su nombre lo indica, el enfriamiento evaporativo se produce cuando un líquido, en este caso el agua, pasa del estado líquido al gaseoso. Dado que se trata de un fenómeno que exige una determinada cantidad de energía calorífica, y que dicha energía sólo puede ser tomada del entorno inmediato, provoca que el aire circundante ceda parte de su calor y disminuya su temperatura. La energía absorbida por el vapor de agua permanecerá en un estado conocido como calor latente hasta que vuelva a condensarse.
La cantidad de “energía de enfriamiento” generada dependerá de las tasas de evaporación, las cuales a su vez dependen, entre otras cosas, del nivel de humedad ambiental: mientras más seco es el aire más eficientes son los procesos de evaporación, ya que puede admitir una mayor cantidad e vapor de agua con facilidad. Esa es la razón por la cual el enfriamiento evaporativo es más efectivo en los climas secos que en los húmedos. En estos últimos los procesos evaporativos se dificulta de manera evidente, aunque es importante considerar que la ventilación puede seguir siendo un factor importante en la sensación de confort de las personas. No es de extrañar entonces que el uso intencional de esta estrategia se de preferentemente en las zonas cálido-áridas.
Nota: Cuando es eficiente, el enfriamiento evaporativo puede reducir la temperatura del aire a valores cercanos a la temperatura de bulbo húmedo. Visto de otra manera, cuando la temperatura de bulbo húmedo es muy inferior a la temperatura de bulbo seco en el sitio, significa que el enfriamiento evaporativo tiene buen potencial.
Ahora bien, existen distintas formas específicas de propiciar el enfriamiento evaporativo para mejorar las condiciones de confort en los edificios. Entre las principales se encuentran las siguientes:
Patios “húmedos”
Una de las formas más antiguas y simples (y bellas, desde luego) para propiciar el enfriamiento evaporativo, es la creación de patios “húmedos”. En esencia se trata de espacios abiertos que ocupan una posición más o menos central en los edificios (aunque también pueden ser patios frontales, laterales o posteriores) y que contienen vegetación profusa. En ocasiones también albergan cuerpos de agua, como fuentes, estanques o acequias.
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