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Para mantener el confort, el cuerpo humano debe disipar el calor metabólico excedente hacia el ambiente, pero solo hasta lograr el equilibrio térmico. En otras palabras, las ganancias de calor internas del cuerpo deben ser equivalentes al calor que pierde hacia el exterior. Como veremos más adelante, cuando se rompe este equilibrio, debido al metabolismo del cuerpo, las condiciones del ambiente, o ambos factores al mismo tiempo, es relativamente fácil llegar a un estado que se conoce como disconfort térmico. Pero antes analicemos los principales procesos físicos que permiten o impiden alcanzar dicho equilibrio.
Al interactuar con el medio ambiente, el cuerpo humano puede perder o ganar calor por medio de procesos convectivos, radiantes y, en menor medida, conductivos. La evaporación también juega un papel importante pero en este caso, cuando se da, sólo puede generar pérdidas de calor. La intensidad de estos procesos, y por lo tanto los índices de pérdidas y ganancias, dependen en gran medida de las condiciones ambientales particulares:
Convección
La convección es la transmisión de calor entre un fluido (líquido o gaseoso) y un cuerpo sólido. Este fenómeno se ve favorecido por el movimiento del fluido, el cual a su vez resulta de la diferencia de sus temperaturas internas. Cuando la temperatura del aire es inferior a la temperatura de la piel, esta tiende a transmitir calor hacia las moléculas de aire con las que está en contacto. Si el aire se encuentra en movimiento las moléculas que han absorbido calor son desplazadas fácilmente por moléculas más frías. Así, mientras más rápido sea el movimiento del aire, y mas baja su temperatura, más calor perderá el cuerpo humano. Cuando la temperatura del aire es muy elevada, sin embargo, este mismo proceso puede provocar ganancias en lugar de pérdidas de calor.
Radiación
La radiación es un flujo de energía en forma de ondas electromagnéticas que no requiere de un medio conductor (se puede dar incluso en el vacío absoluto). Tanto el cuerpo humano como los elementos del entorno, incluyendo los componentes constructivos de un edificio, emiten energía radiante. Cuando la temperatura de la piel es superior a la temperatura radiante de los objetos circundantes entonces se dan pérdidas de calor. Cuando, al contrario, los objetos circundantes tienen una temperatura más elevada, el cuerpo tiende a ganar calor.
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